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 Escoge... (Zero no Tsukaima)

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Saito de Charlotte
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Mensajes : 14
Fecha de inscripción : 31/10/2012
Localización : Gallia
Frase : "Para millones y millones de seres humanos el verdadero infierno es la tierra."
MensajeTema: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Miér Oct 31, 2012 9:25 am

Capitulo 1: Una vida complicada

Han pasado aproximadamente 3 meses desde que el héroe caballero Saito de Hiraga se casó en santo matrimonio con Louise, tercera hija de la honorable familia Valliere, después de que finalmente el mal fue derrotado, las guerras entre países se terminaron y la paz abundó.Saito no tendría que preocuparse mas, ahora lo importante para el, era tratar de ser un buen esposo en su complicada vida como el nuevo señor Valliere, y próximo heredero de la familia.La peculiar pareja se encontraban en el patio de la mansion, Saito estaba arrancando las malas hierbas con una cara de disgusto mientras Louise estaba recostada en una silla de jardín, alado estaba una mesa pequeña y redonde, sobre esta un vaso con limonada y una sombrilla para el sol.

—Anda Louise, dejame llamar a los trabajadores para que me echen una mano, ¡es mucha hierba! —se quejaba Saito mientras soplaba en sus manos cuales ya estaban maltratadas del arduo trabajo del muchacho.

—¡No! —lo dijo severamente—.Ese es tu castigo por coquetear con Siesta a mis espaldas.

—Pero ya te dije que ella fue la que se metió al baño —dijo frunciendo el ceño.

—Y p-pensar que si no hubiera entrado...tu y ella hubieran...¡AH!, mejor sigue trabajando —gritó con una cara de enojo y sonrojo.

—¡Si, ama! —continuo con el labor sin mirar atrás.

—Es increíble, que este estúpido perro, haya querido h-hacerlo con la empleada y no con su dueña —al decir esto en voz alta, se calló, estaba roja por lo que dijo.

Esto fue como un shock para Saito, que al escuchar esto no sabía como responder.

—¡Hacerlo!, ¡¿A que te refieres con eso Louise?! —se levantó y la miro fijamente—.Como crees que yo haría eso, dime algo, si yo hubiera querido hacer algo así con otra chica y no contigo, ¡ya lo hubiera echo!

Louise se levantó y lo miro sonrojada.

—Saito....

—Pero no he echo nada, ¿sabes por qué? porque te amo, y estoy esperando el momento, que la primera persona seas tú, nadie mas, solo tú.

—Saito, yo también quiero que la primera persona seas tú y solo tú —Louise se sonrojo y con los ojos cerrados.

—Louise... —la abraza—.Volvamos a la mansión....

—¡Saito!...

Colocó su brazo alrededor del cuello de Louise y ambos caminaron hacia su hogar, pero de repente las runas en la mano de Saito, hablaron, era Derf, la antigua espada del joven cuyo espíritu habitaba ahora en las runas...

—¡Hey!, compañero, que buen discurso para librarte del trabajo que te puso de castigo Louise —dijo, seguido rió, cosa que al escuchar Louise se molesto y Saito se puso azul del miedo.

—¡Sa...i...to! —estrujo la varita que tenía en su mano—.Ahora no solo tendrás que limpiar el patio, ¡Si no limpiaras todo el Do Ornielle como castigo por engañar a tu ama con un cuento falso.

—¡Pero!....

—Y encima te atreves a cuestionar lo que te dice tu ama, eres un perro idiota....¡Explosion!

Louise sacó el hechizo de su varita, haciendo estallar a Saito...

—¡Lo siento! —gritó pero Louise siguió castigandolo.

Mientras tanto en el país de Gallia, la reina Charlotte (Tabitha), estaba leyendo un libro como suele hacerlo siempre al frente suyo una enorme librería, ya era de saber que a ella le encantaba leer, Irukuku en su forma humana estaba durmiendo en su cama, todo estaba tranquilo.

—Interesante —Tabitha cerró el libro que estaba leyendo, se paró y lo puso en su lugar, subió con ayuda de una escalera a lo alto del librero para agarrar otro, pero no se dio cuenta y tropezó cayendo al suelo y un poco de libros encima de ella.

—Ah...dolor....¿Qué es esto? —dijo en voz baja, recogió uno de los libros que estaba caídos, este estaba lleno de polvo, ella lo limpió y al ver la portada, sus ojos se agrandaron—.''Ivaldi, el héroe''.

Esto le trajo muchos recuerdos, entre ellos, uno muy especial...

Recuerdos

Ella estaba sentada un tronco, leyendo un libro, y de repente un joven se acerca a ella..,

''—¡Ah Tabitha!, ¿Desde cuando estas despierta? —dijo una voz.''

''—No, hace un rato —respondió.''

''—¿Y eso? —volvió a preguntar.''

''— ''Ivaldi, el héroe'', un libro de mi infancia —respondió.''

El joven se acerca a ella y esta se ruboriza.

''—Ya veo...ojalá pudiera leer toda esas palabras —dijo, mientras hablaba era observado por Tabitha.''

''—Yo puedo enseñarte —dijo sonrojada.''

Fin de los recuerdos.

Ella recordó aquel momento, y no pudo evitar sonrojarse al recordar aquel joven, y abrazando el libro contra su pecho susurró.

—Saito....

Pero de repente alguien toco la puerta. Tabitha recobró su postura como reina y puso el libro en un escritorio.

—¿Quién es? —preguntó

—Su majestad, la señorita Siesta ya llegó, quiere verla —dijo el súbdito.

—Esta bien, que pase...

—Entendido —el señor salió de la habitación.

—(¿Siesta?, ¡oh!, el favor que me pidió Louise...)

Recuerdos...

''—¿Qué quieres? —preguntó Tabitha''

''—Necesito que me hagas un favor —dijo Louise con una expresión de molestia y sonrojo.''

''—¿Favor? —dijo confundida.''

''—Quiero que cuides de mi empleada Siesta por unos días, es que creo que debe aprender a no meterse a los baños cuando están ocupados —dijo con los brazos cruzados y sonrojada.''

''—Esta bien...''

Fin de los recuerdos.

—Pasa....

—¡Hola miss Charlotte! —dijo Siesta haciendo una reverencia.

—Por favor solo dime Tabitha, necesitó que lleves a Irukuku a una alcoba, ya es tardé e iré a dormir —dijo en voz baja como lo hace habitualmente.

—Está bien —soltó las maletas y se dirigió a la cama donde estaba Irukuku profundamente dormida, la comenzó a mover haciendo que se despertara.

—¿Qué ya es de mañana? ¿nee? —dijo con los ojos entreabiertos.

— Acompáñame te llevaré a una habitación mas cómoda para que descanses —la ayudo a caminar por lo que Irukuku todavía estaba con sueño y caminaba torpemente.

Cuando ambas dejaron la habitación, Tabitha recogió el lbro, lo observó durante unos instantes y lo volvió a dejar donde estaba.Pasaron los minutos y Siesta volvió a la habitación, al entrar Tabitha ya estaba cambiada para dormir.

—Hay una habitación a la izquierda, por favor úsala para que puedas descansar —dijo Tabitha en voz baja.

—¡S-sí! —cogió sus maletas y salió de la habitación.

Cuando ya estaba sola, Tabitha cogió el libro, se acostó en su cama sin soltar el libro, se arropó y seguido lo abrió para leer un poco.

—''Ningún héroe vendrá por mi'' —leyó lo que decía, esta frase le trajo tantos recuerdos—.Que gran mentira.

Sonrío y cuando ya cerro sus ojos para dormir susurró...

—Saito, mi Ivaldí...

Abrazó con fuerza el libro hasta quedarse completamente dormida....

Continuará...
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Saito de Charlotte
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Fecha de inscripción : 31/10/2012
Localización : Gallia
Frase : "Para millones y millones de seres humanos el verdadero infierno es la tierra."
MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Miér Oct 31, 2012 9:27 am

Capitulo 2: Reflexion...
Era mas de media noche, todos en el reino de Gallia estaba ya descansando, pero por alguna razón, Charlotte (Tabitha), no podía dormir, se había despertado media hora antes, no sabía porque, solo se mantenía ahí, tumbada en su cama, acostada de lado, pasaron los minutos y decidió levantarse, sin hacer ningún ruido salió de su habitación y caminó hasta el balcón.Una vez allí, contempló las estrellas que decoraban aquélla magnifica y bella noche, la luz de las lunas se reflejaban en las gafas de Tabitha, por ello, decidió apartar la mirada, observó la ciudad que estaba a vista de su castillo y suspiró.

—Toda esta gente ahora depende de mi, este país entero confía en que haga bien mi labor como reina...es mucha la responsabilidad que ahora tengo —pensó profundamente mientras una enorme tristeza le provocaba un nudo en su garganta, ahogándola completamente en un deseo infinito de llorar.

Sin darse cuenta una lagrima se escapo de sus ojos y recorrió su mejilla hasta caer como una simple gota, ella no demostraba expresión alguna, solo derramaba lagrimas mientras observaba aún la ciudad.

—Ya no tengo libertad alguna, ahora soy reina y no puedo moverme de aquí, de seguro mas adelante, me casaré con algún rey de otro país para así formar una alianza, en contra de mi voluntad tendré que estar con el, por el bien del país, vivir toda una farsa, hasta encontrar un heredero que de seguro será mi futuro hijo , nombrarlo nuevo rey y fallecer como toda una buena y noble emperatriz, marcarán mi retrato en un marco y colgaran mi imagen en el salón junto a todos los demás y antiguos reyes de este país y mi historia será reconocida como ''Charlotte, otra mas del montón'' —guardó silencio y solo se deprimió.

Alzó la mirada para poder ver las dos lunas, respiró lentamente y susurró.

—Si tan solo hubiera podido ser felíz con la persona con la que he anhelado estar....

Al decir esto le vino a su mente la imagen de aquel joven que conmovió su frío y duro corazón, después del incidente que tubo su madre, dejo de ser aquella niña soñadora y se volvió una joven realista y pesimista en todos los aspectos, la felicidad era algo que para ella era imposible volver a tener, se juró a si misma, en aquel entonces, concentrarse en el bienestar de su madre, no descansaría hasta poder hacer pagar a todos aquellos que le provocaron aquel sufrimiento.Cuando la secuestraron por orden de su tío, Joseph, y le anunciaron que sería envenenada para compartir el mismo destino que su madre, toda esperanza fue aplastada, ya no vendría ningun héroe por ella, no vendría nadie....

—Saito....

De repente recordó ese libro, ''Ivaldi, el héroe'', recordó aquél momento, en que se encontraba sollozando depresivamente sobre la cama de su madre, en ese instante en que se encontraba en ese precipicio de desgracia y tristeza, escucho su voz.

—Tabitha —dijo una voz.

—¡Tabitha! —dijeron en unisono un grupo de jovenes.

—Ya ha pasado todo —volvió a decir esa voz.

Recordó ese momento especial, eran todos ellos, sus...amigos.''¿Por qué?'', era la pregunta que ella se hacía, porque ellos fueron en su rescate, nos le debía nada a ellos, ni ellos tampoco a ella, entonces, ¿Por qué la rescataron?.Sonrió al pensar que en ese momento ella sollozó en frente de sus, amigos, se sentía tan conmovida, tan aliviada, tan...feliz.

—Gracias —dijo en voz alta a la nada—.Ojala pudiera repetir esos momentos con ustedes, chicos, si tan solo...si tan solo hubiera podido pasar mas tiempo contigo, Saito.

Le vino a la mente, aquél beso que tubo con el, sabía que si hacía esto despertaría, una vez mas los poderes mágicos en Louise, pues sabía perfectamente que ella no quería perderlo a Saito, porque lo amaba.

—Ya no soy nada —decía Louise entre quejidos.

—Entonces, yo me quedaré con el —dijo ella con un rubor en sus mejillas pero sin cambiar alguna expresión en su rostro.

Se acercó a Saito y puso su mano derecha en su mejilla, acariciándolo.

—Saito, mi Ivaldi...

''Te protegeré con todas mis fuerzas, Tabitha será tu caballero''.

Finalmente acercó sus labios contra los de el, y lo besó, disfrutando cada momento, por mas que las intenciones eran de despertar los poderes de Louise , ella lo hizo porque no podía guardar mas esos sentimientos por Saito, su ''Ivaldi''.

Cerró sus ojos y se mordió los labios, contendiendo el deseo de poder volver a probar esos labios del hombre al que tanto anhelaba, al que se le entregó en cuerpo y alma, esos deseos lujuriosos por estar con el y solamente con el...

Decidió regresar a su cama e intentar dormir, ya era muy tarde y si seguía afuera iba a pescar un resfriado.Mientras caminaba por los oscuros pasillos, la imagen de una Tabitha tomada de la mano con un Saito totalmente enamorado de ella se convertían en un deseo por el cual, la reina Charlotte estaba dispuesto a cumplir.Perder el total honor de la nobleza por cumplir un amor imposible, era un preció que estaba dispuesta a pagar...

Mientras tanto en Do Ornielle, una montaña de malas hierbas amontonadas por do quier y un gran terreno limpió como tomate rojo fueron el esfuerzo de Saito quien se encontraba tirado, totalmente fatigado, jadeaba en cortos respiros, observaba sus manos que ya representaban cortadas por el largo trabajo que hizo.

—Espero que mañana Louise me perdone —decía con un tono cómico—.Pero todo esto es culpa tuya Der.

—...

—Tonto si hubieras cerrado el pico y no comentabas nada, mi plan habría funcionado y no tendría que estar cortando estas malas hierbas a estas horas de la noche.

—Mira el lado bueno, compañero, estamos ante un bella noche, no todo el tiempo podemos ver un cielo así —dijo la voz de Der que provenían de las runas de la mano de Saito.

Al oir esto Saito observó el cielo.

—¡Hey!, tienes razón, esta noche esta hermosa...pero no puedo dejar de trabajar para ver solo esto, ¡tengo que avanzar!.

Y el joven siguió arrancando las malas hierbas esperando terminar pronto su trabajo para poder descansar.

A la mañana siguiente...

Los primeros rayos de sol iluminaron el rostro de Louise, quien se sentía incomoda y se despertó, se levantó de su cama semidormida, se acerco al tocador y comenzó a peinar su cabello, se arreglo con un poco de ropa que tenía en su armario, era el mismo uniforme de la academia que solía usar siempre, una falda corta, color negro, una blusa de mangas de largas color blanca, una capa negra sujetada por una insignia que se situaba en el cuello, con el signo de una estrella.Una vez terminó de cambiarse miro al lado izquierdo de su cama y se deprimió al recordar el mal comportamiento que tubo con Saito, no debió enviarlo a hacer todo ese trabajo.

—Tal vez exageré un poco....¡ya sé!, iré a hablar con el, y me disculparé.

Mientras tanto, ya casí terminando lo que es el territorio de Do Ornielle se encontraba Saito tirado en el montón de malas hierbas arrancadas, estaba profundamente dormido mientras roncaba, a lo lejos se veía un carruaje que se iba acercando a la posición de Saito.

—¡Saito-san! —decía la voz de una rubia con una gran figura, lo que mas se notaba sobre ella eran sus grandes senos, que rebotaban arriba y abajo al son que ella iba a corriendo, con la mano alzada la movía de izquierda a derecha y volvió a gritar—.¡Saito-san!

—¿Ehh! —se levantó semidormido y con los ojos entreabiertos.

La joven tropezó con una rama y cayó encima de Saito.

—¡Oh! lo siento Saito no era mi intención —se disculpó lamentada

Pero Saito no respondió pues tenía los pechos de la joven en todo su rostro y por lo grande que eran no podía responder, casi estaba ahogándose ahí.

—Que bonita es la vida —pensó Saito rojo de la vergüenza y con los ojos blancos y ovalados.

No tan lejos de ahí estaba Louise quien pensaba en una manera en la cual disculparse y al mismo tiempo no indignarse.

—¿Cómo podría disculpar? ''Saito lo siento, exageré fuí una tonta'' ¡No!, le estaría dando un metodo en el que me pueda insultar y no pueda responder, pero ¡¿Por qué me estaré disculpando?, yo soy su ama y el es mi familiar no hay necesidad de disculparme, ademas el no tiene el derecho a resentirse —se molestó—.Pero...aparte de eso yo soy su esposa y el es mi marido no puedo tratarlo así...tendré que...

Justo llega donde se encontraba Saito y la joven rubia tumbada encima de el, al ver esto ella se quedo sonrojada, molesta, con los ojos como dos puntos, y con su mano señalándolo que a la vez estaba temblorosa.

—¿Q-q-qué e-estas h-haciendo Saito? —cerró los ojos como dos rayas y sacó su varita cual estaba ya brillando.

Saito tenía una cara de tonto hasta que escucho la voz de Louise y se separó rápidamente de Tiffa, la joven elfo tenía una cara de vergüenza y con la mirada hacia abajo.

—No veras Louise, lo que pasa es que...

—¡ Cállate!, tu ama te está dando la oportunidad de reconsiderar un castigo, y pensar que yo venía con las intenciones de disculparme y arreglar las cosas —lo apuntó con la vara.

—¡Louise! ¡espera! ¡deja que te explique las cosas! —gritó Saito cubriéndose en posición de defensa y con la cara azul del miedo.

—¡E-eres un p-perro idiota y pervertido! —Louise ya estaba con los ojos rojos—.¡Explosion!

Uso su hechizo el cual lo hizo estallar a Saito haciendo que este quedara con los ojos como unas espirales mientras tambaleaba su cabeza de izquierda a derecha.

—¡Hey chicos, ¿Por qué tanta bulla? —decía la voz de una joven morena de pelo rojo, cual había salido del carruaje, al mismo tiempo bajo también una joven de pelo rubió, con dos trenzas e cada lado.

—¿Otra vez peleando? ustedes no tienen remedio —se puso la mano en la frente.

—¡Kirche, Montmorency! —dijeron al unisono Saito y Louise—.¿Qué están haciendo aquí?

Los jóvenes se organizaron y cuando ya se calmó Louise, Kirche y Montmorency explicaron la razón de por qué estaba allí.

—Verán, hace poco llegó Irukuku a la academia con un mensaje de Tabitha, ella organizará una fiesta en 3 días, el lugar será el castillo de Gallia ella quería que todos nosotros fuéramos, y nosotras personalmente vinimos a darles el mensaje —explicó Kirche—.Así que Louise espero que estés agradecida.

—En realidad Irukuku se quedo a descansar pues viajó todo lo que fue de Gallia hasta Tristain y estaba cansada, así que como no había nadie mas disponible vinimos nosotras —gota estilo anime—.Y bueno ¿irán?.

—Por supuesto que sí, hace tiempo que no veo a Tabitha, quisiera hablar con ella nuevamente —dijo Saito con una sonrisa—.¿Vamos Louise?

—¡Claro! —contestó alegre la joven.

—¡Entonces vamos! —dijo Tiffa con un tono alegre.

—¡Oh! Tiffa, disculpa, todavía sigues en suelo...

Saito le extendió la mano y esta la tomó, al levantarse volvió a tropezar y cayó encima de Saito el cual la mantuvo pero sin darse cuenta tenía ambas manos sobre los grandes pechos de Tiffa, se sintió horrorizado al escuchar la voz entredientes de Louise quien decía su nombre.

—¡Sa..i...to!

—¡Lo siento! ¡Fue un accidente!

—¡Perro idiota! ¡EXPLOSION!

—¡LO SIENTO!

Continuara...
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~Saito~
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MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Miér Oct 31, 2012 12:14 pm

Si que eres bueno con esto =D lo lei y me gusto mucho :D
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Saito de Charlotte
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MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Miér Oct 31, 2012 12:34 pm

~Saito~ escribió:
Si que eres bueno con esto =D lo lei y me gusto mucho :D

Arigato, me alegra que te guste, en instantes publicaré la continuación, a cual te aseguro que será interesante.
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Saito de Charlotte
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MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Miér Oct 31, 2012 12:34 pm

Capitulo 3: ¿Qué es el amor?

Era una mañana hermosa y pacífica en el castillo de Gallia, la princesa Charlotte se despertó muy temprano, salió de su cama junto con su bastón sigilosamente para poder tomarse sus únicos minutos libres y dedicarlos a la lectura, se sentó en una silla, en el balcón, le agradaba leer en un buen lugar.Pasaron los minutos y ya estaba saliendo el sol naciente, fue un bello espectáculo que logro ver Tabitha quien no pudo evitar dar una sonrisa por el bello paisaje que estaba contemplando, pero se vio obligada a volver a su cara seria debido a la interrupción de una persona.

—Onee-sama ¿qué haces despierta tan temprano? ¿nee? —pregunto Irukuku, con su típica voz infantil mientras se restregaba los ojos por el sueño que aún tenía.

—Leyendo —contestó con un tono frio, como Tabitha habitualmente responde.

—Onee-sama, ¿te puedo preguntar algo? —dijo con un rubor, y no el que lleva siempre en sus mejillas, otro estilo de rubor.

—Dime —dijo Tabitha sin despegar la mirada del libro que leía.

—¿Qué es el amor? —dijo inocentemente.

Tabitha al escuchar esto se sorprendió, no se esperaba este tipo de preguntas de parte de alguien y muchos menos de Irukuku, la miro fijamente a los ojos, con un expresión seria.

—¿A qué se debe la pregunta? —dijo Tabitha con un tono serio.

—Es que en la noche cuando Siesta me llevaba a mi habitación, tropecé y caí duro y feo —dijo con una sonrisa—.Y con ese golpe, se me quito el sueño, así que le pregunté a Siesta si quería hacer algo, ella me contestó que deseaba poder pasear por los jardines del castillo, así que me transforme en mi forma dragon y la llevé a dar un paseo, seguido decidimos pasear por toda la ciudad, pero de repente nos detuvimos al ver algo muy extraño, eran dos personas, uno se sostenía de la mano del otro, la chica estaba llorando y el otro solo la miraba.

Tabitha, le prestó absoluta atención a lo que relataba su querida hermana.

—Continua...—cerró el libro y lo dejo en sus piernas.

—Esta bien, después el chico la abrazó y le dijo algo como ''Te amo, eres lo mejor que me ha pasado'' y luego la chica lo beso —hizo una expresión de asco al decir esto—.Pero Siesta entre lagrimas dijo ''Pero que hermoso es ver un amor tan verdadero'' y yo no lograba entender cual era lindo en eso, solo se estaban pasando saliva, yo no quisiera llegar a ser eso nunca, así que me quede con la duda porque ustedes hacen eso y cuando se lo pregunté a Siesta me respondió ''El amor es un sentimiento muy bello'' pero no me explico nada con solo eso, así que decidí preguntarte a tí porque...¿a ti te gustaba ese chico, Saito, verdad?

—Si —dijo ocultando su mirada con el cerquillo de su cabello.

—Quería que me explicaras que fue eso que sentiste que te hizo por poco, dejar el titulo de reina por el —se puso las manos detras de la cabeza y puso una cara de duda—.Onee-sama, ¿qué es el amor?.

Tabitha se levantó de la silla y caminó dándole la espalda a Irukuku, miro el sol naciente y tomando aire respondió.

—Veras, cuando sucedió el incidente con mi madre, yo no volví a tener algún sentimiento, alegría, amor, miedo....nada de eso —se dio la vuelta—.Pero cuando me secuestraron, yo comencé a sentir, comencé a sentir miedo, tristeza, odio, eran mucho el dolor que tenía hasta que Saito me rescató, fue como en el libro que leí ''Ivaldi, héroe'', el era Ivaldi y yo...era Lew.

Al decir esto se sonrojó, pero continuó con lo que decía, Irukuku prestaba atención a cada palabra que decía, pero luego contestó.

—Onee-sama

—¿Si?

—No querrás decir cuando todos nosotros te rescatamos —se la quedo viendo con una mirada de sarcasmo.

—Ah, si, ustedes —se sonrojo aún mas—.Continuo; después de eso comencé a sentirme atraída por el, era la primera vez que...me sentía así por alguien, y estaba totalmente dispuesta a quedarme con Saito, cueste lo que cueste...

—Pero Onee-sama ahora Saito está casado con Louise, ¿eso no quiere decir que fallaste a tu palabra? —dijo inconscientemente.

—Probablemente, cuando estuve presente en ese casamiento, por mas sonrisas que disimulara, por dentro mi corazón era vilmente aplastado, y nadie lo notaba, finalmente tube que tirar la toalla, pude notar que tanto como yo, la reina Henrietta estaba igual, le pude ver el rostro a Tiffa y Siesta, estaban disimulando...

—Pero...

—Bueno, ¿que se puede hacer?, al final Louise gano, se quedo con Saito y ahora vive con el —dijo en un tono triste con la cabeza agachada.

—Onee-sama no se da cuenta que se esta saliendo del tema por completo, será mejor no seguir preguntando —puso una cara de disgusto—.Lo siento Onee-sama...

—¿Por qué te disculpas? —la miró.

—Porque te puse de mal humor al recordarte aquél amor fallido —agacho la mirada.

—Si es por eso no te disculpes, sé que aún no he respondido tu pregunta, pero será mejor que se lo preguntes a Louise o Saito cuando lleguén a la fiesta, su amor es verdadero, ellos saben muchos mas que yo sobre este tema —le contestó.

—Esta bien, y ¿cuándo llegan?

—Según una carta de Kirche, probablemente en tres o cuatro horas —dijo, finalmente se retiró del lugar sin decir una palabra, aunque no lo pareciera ella estaba bastante lastimada con lo que te tubo que decir—.Nos vemos luego.

—Onee-sama...

Mientras tanto a unos pocos kilómetros un carruaje se dirigía por la ruta de la frontera, hacia el castillo de Gallia, el jínete era nada mas que Guiche, cual también había sido invitado para asisitir dentro del carruaje estaban; Louise, Saito, Kirche, Montmorency y Tiffa.

—Oie Kirche, ¿solo nosotros vamos a ir? —preguntó Louise.

—También ira la reina con sus escoltas, los otros chicos se retrasaron por estarse cambiando, pero también irán —respondió Kirche.

—¿Cuánto falta para llegar?, ¡tengo hambre! —se quejó Saito con ambas manos en su estomago.

—¡ Cállate perro! —le grito Louise.

—¿Sigues molesta por lo que paso con Tiffa? —dijo con un tono molesto.

Al escuchar esto Tiffa agachó la mirada con un rubor.

—Lo siento Louise, no era mi intención....

—¡Claro que no!, no era tu intención el seducir a mi esposo con esas dos enormes cosas que tienes ahí —dijo furiosa y señalándolo.

—Lo siento...

—¡Hey!, gritarme a mi pero no metas a Tiffa en esto —grito molesto.

—¡Saito! —dijo Tiffa sonrojada

—¿Ahora la defiendes a ella? —reclamó Louise.

—Pues si, la defiendo —gritó.

—¿A si van las cosas? —se dio la vuelta dándole la espalda con los brazos cruzados.

—¡Pues si! — también se volteó.

—Ni después de casados dejan las peleas —dijo Montmorency con una mirada sarcástica.

—Así son ellos dos —dijo riendo Kirche.

Pasaron las horas y finalmente llegaron al castillo donde fueron recibidos por los subditos, cuales les indicaron las habitaciones donde temporalmente se instalarían, los jóvenes bajaron emocionados por los que les esperaba.Saito salió del carruaje de un salto, miro a todos los lados con una sonrisa en su rostro y dijo con gran vigor.

—¡Vaya y pensar que todo esto es de Tabitha!, ya quiero verla —dijo Saito ansioso y emocionada.

—¿Veo que estas bastante emocionado por ver a Tabitha? —dijo Louise con los brazos cruzados.

—¡Por supuesto que sí!, hace tiempo que no la veo — contestó molesto.

Comenzaron a discutir como pasa siempre pero esta vez un súbdito interrumpió la pelea.

—Por favor acompáñenme para que puedan ver a la reina Charlotte —Louise y Saito se tranquilizaron y decidieron hacerle caso al señor.

Los jóvenes lo siguieron hasta llegar a la sala principal, todos los súbditos se agacharon en señal de honor, los caballeros bajaron sus escudos y dejaron pasar los chicos, al fondo se podía ver el asiento de la reina, muy bien decorado con signos de oro, y con un acolchado de terciopelo color rojo, Tabitha estaba sentado en el con su típica expresión de frialdad, y en voz baja los saludo.

—Hola chicos, cuanto tiempo sin verlos —dijo con voz baja, se levantó de su trono y alzó su bastón en forma horizontal, seguido bajo los escalones y se puso al frente de todos ellos—.Saito, Kirche, Montmorency, Guiche y...Louise, bienvenido sean a Gallia, mi reino.

Hubo un silencio pero Saito lo rompió diciendo con gran vigor.

—¡Hola Tabitha! ¡¿Cuánto tiempo ha pasado?! —Saito se acercó y la abrazó fuertemente alzándola, haciendo que se le cayera el baston, se sonrojo y al mismo tiempo se sorprendió, no se esperaba semejante saludo, todos en la sala se quedaron con una expresión de horror, a su querida reina la habían tratado con semejante vulgaridad.

—Saito, por favor bájame —dijo en susurro.

—¡Vaya!, ¿Cuánto haz crecido?, haz cambiado bastante —ignoro por completo las palabras de esta.

—Yo no veo ningún cambio en Tabitha, Saito exagera mucho —gota estilo anime—.Pero ¿qué se le puede hacer, yo también estoy contenta por ver a mi mejor amiga.

Kirche se acerco y cuando Saito la bajo a Tabitha, ambos le dieron un estrujoso abrazo a esta que solo se quedo con una expresión seria, como siempre.Louise solo se quedo de brazos cruzados pues estaba celosa de lo bien que Saito trataba a Tabitha.

—¿Louise no vas a saludarla a Tabitha? —preguntó Guiche con su clásico tono de don Juan.

—¡Hola!

Tabitha se molesto por el tono de Louise pero no le respondió nada, solo volteó el rostro y caminó hacia una puerta.

—Vengan...preparé un banquete para su llegada —dijo señalando con su bastón.

—¿Enserio?, ¡Que generosa eres Tabitha! —dijo Saito agradecido.

—No es nada....

Los jóvenes se dirigieron a la mesa donde un delicioso y exquisito banquete les esperaba.Ya sentado en la mesa, dieron sus agradecimientos y comenzaron a comer, Saito de manera muy atolondrada, mientras los demás lo observaban con una cara de decepción.

—Mas despacio Saito, a este paso te vas a atorar —dijo Montmorency.

—No puedo evitarlo esto está delicioso —siguió comiendo de manera vulgar.

—Estupido perro, ni modales tienes en la mesa, un perro es un perro y eso no cambia por nada —Louise cerró los ojos con una expresión de furia, y comenzó a comer elegantemente y despacio.

—¿Qué quieres decir con eso? —le apuntó con el tenedor cual tenía una salchicha enterrada.

—¿Por qué no se lo preguntas a Tiffa? —dijo sarcásticamente.

—Esto...

—¡Ya basta! —Saito se levantó, miro a Tabitha—.¿Dónde queda el baño?

—Al fondo del pasillo, a la izquierda —dijo sin dejar de comer.

Saito se retiro dejando su plato todavía completo, Louise grito con rabia y siguió comiendo, los demás chicos trataron de calmarla a la joven, pero esta no cambiaba su actitud.Mientras tanto Saito comenzó a quejarse mientras caminaba por el pasillo.

—Es increible, no entiendo porqué mi esposa aún después de casados no confía en mi, que clase de mujer es esta —gruñido—.Un buen baño apuesto que me relajara.

Continuó caminando, una vez llegó al baño se quito la ropa y se metió a la bañera, finalmente se recostó y respiró lenta y relajadamente, cerró sus ojos un momentos.

—Louise, ¿por qué eres tan dificil de entender? —pero de repente fue interrumpido, alguién golpeaba la ventana que estaba cerca de la bañera—.¿Ah? estamos en un piso alto, ¿quién podría llegar hasta aquí?

Retiró las cortinas y para su sorpresa era...

—¡Sylphid!, el familiar de Tabitha ¿Qué haces...

El dragón golpeo suavemente las ventanas dando una señal de que le abran, Saito las abrió y este metió su cabeza.

—¿Por qué estas aquí? —preguntó mientras acariciaba a la bestia.

—<<Gruñido>> —de repente esté brillo y tomo su forma humana, Irukuku, está estaba de pie, desnuda, en la bañera con Saito el cual al verla, se puso rojo y se tapó los ojos.

—Oie ponte ropa, estas desnuda —dijo Saito evitando verla.

—¡Que frio!, cierra la ventana —ella se acercó y cerró las ventanas, seguido volvió a la bañera y se acercó a Saito el cual estaba muy nervioso.

—¿Q-qué quieres? —preguntó aún sonrojado.

—Veras, quiero preguntarte algo, ¿Qué es el amor? —dijo con una mirada seria.

—¡El amor!, ¿qué clase de pregunta es esa?

—Solo responde.

—Si responde, ¿sales de aquí?

—¡Si!

—Esta bien, verás el amor es un sentimiento que....

—¡Eso ya lo sé!, quiero saber ¿qué es amar? y por qué ustedes se pasan saliva cuando están ''enamorados'' —ella se acerca—.Anda vamos ¡dime!.

—Eso, amar es querer mucho a una persona —explicó.

—¿Cómo yo quiero a Onee-sama? —dijo ilusionada.

—Algo por el estilo, solo que esto es querer de manera distinta, es cuando ves a esa persona que quieres mucho y no la ves de la misma manera, la ves de manera diferente, tu corazón late cada vez mas fuerte cuando estas con esa persona, eso es amar.

—Ohh...

—Y respecto a eso que le dices ''pasarse saliva'' en realidad se llama ''besar'' —explicó.

—¿Besar?, y ¿Cómo es eso?

—¡Ah! —sonrojado—.Ehm, pues consiste en que una persona, del sexo opuesto, acerca su rostro a la otra persona...

—¿Así? —Irukuku acerca su rostro hacia Saito, levantándose un poco y apegándose contra el, pecho con pecho, haciendo que este se pongo rojo.

—¡Ah!, pues....

—¡Continua!

—Si, ehm, pues acerca su rostro, y la otra también acerca su rostro y... <<Irukuku se acerca aún mas>> y..esta cierra los ojos y... <<Irukuku cierra los ojos>> y...esta perso..persona apega sus labios contra la otra.

Irukuku se acerca aún mas casi topando los labios de Saito.

—¿Eso hacen? —susurró

—Si...

—Veamos...

Irukuku se acerca aún y finalmente apega sus labios contra los de Saito, besándolo, este se quedo totalmente en shock, su compañera se apoyaba con ambas manos en la pared mientras este las bajaba cerrando lentamente los ojos y disfrutando aquel beso inocente.Después de unos minutos Irukuku se separó, y lo miro seriamente.

—Con que esto es besar...¡me gusta! —recobró su clasica expresión alegre—.Intentemos durar mas, quiero seguir probando esto de besar.

*Toc Toc*

—Eh...¡llaman a la puerta! rápido ¡sal por la ventana y recobra tu forma de Sylphid! —esté alzó la mano pero Irukuku se la bajo y lo observó—.Pero...

—No, ellos pueden esperar, solo disfruta...—el tapo los labios con un dedo y seguido puso sus dos manos en la mejilla de Saito y lo volvió a besar.

Saito dejo de resistirse y correspondió al beso, puso sus manos en la cintura de Irukuku y esta se mantenía con ambas manos en la mejillas de este.Siguieron tocando pero no abrieron hasta que se abrió la puerta de un golpe.Este abrió los ojos para ver quien era y para su mala suerte eran Tabitha y Louise quienes lo observaban con una mirada de sorpresa.

—¡Sa...i..to! —dijo Louise con tono molesto, pero ocultaba su mirada con su pelo—.No puedo creerlo...

—Irukuku....Saito...—dijo Tabitha con una mirada de sorpresa.

—Espera ¡Tabitha, Louise!, ¡no es lo que parece! —se separó rápidamente de Irukuku, sin salir de la bañera pues seguía desnudo, la chica de pelo azul solo observaba la escena con una mirada de inocencia.

—Irukuku....

—¡Cierto! —esta lo abrazó a Saito de frente y se dirgió hacia Tabitha—.Onee-sama ¡ya se que es amor!

Irukuku solo sonrió mientras Saito estaba totalmente impactado, Louise decepcionada y Tabitha sorprendida...por culpa de una curiosidad, terminaron en un incomodo enredo...

Continuara...
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Saito de Charlotte
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MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Lun Nov 12, 2012 10:35 am

Capitulo 4: La fiesta de Tabitha (Parte 1)


Saito se soltó bruscamente de Irukuku, la cual cayó dentro de la bañera, salió apoyando su cabeza en el filo, con una expresión de una inocente niña confundida, este agarró una toalla y se la amarro para cubrirse, Tabitha se sentía por dentro completamente indignada, enojada y algo triste, se resistía a no acercarse y bofetear a su familiar, pero tenía que ser consciente que ella fue la que provocó todo este mal entendido, nunca debió responderle esa pregunta a Irukuku, pero tampoco se esperaba que ella por su cuenta vaya hacer tremendo alboroto.

—Onee-sama, ¿qué paso? —preguntó con un tono infantil.

Tabitha agachó la mirada y respondió con una voz seria y fría.

—Nada...no fue tu culpa, después de todo —ella volteó su rostro hacia la izquierda, donde podía ver a Saito discutiendo con Louise, por lo que veía, esto era muy diferente a las peleas anteriores, esto iba...enserio.

Louise y Saito discutían con palabras duras y serias.

—¡Ya te dije que fue ella la que se metió mientras yo me bañaba! —gritó.

—¡No te creo!, eso era de esperarse de ti, nos peleamos por unos instantes y le mueves la cola a cualquiera que se te ofrezca, ¿verdad?, eres un ¡Perro idiota! —lo miró a los ojos.

—¿No confías en mi?, después por todo lo que pasamos, ¡¿No confías en mi?! —reclamó.

—¡T-Te odio! —al decir esto no tubo piedad, seguido le dio una fuerte bofetada, tan fuerte que le viró el rostro hacia un lado, Saito no se lo podía creer, con todo lo que dijo, quedo en shock.

Louise le dió la espalda y caminó con la cabeza agachada, Saito reaccionó y trató de detenerla pero cuando la iba a seguir, Tabitha se interpone entre ellos dos, le pone la mano en el pecho de Saito dándole una señal de que se detuviera, y le tomó del brazo a Louise la cual volteó sorprendida.

—Saito, vete —dijo con una voz seria—.Louise, quiero hablar contigo.

Ambas chicas le dieron la espalda al joven el cual solo se quedo totalmente sorprendido, no entendía que exactamente paso, ¿ya no lo ama?, ¿será que en verdad, lo odia?, cada pregunta se resonaba como un eco en su cabeza, era doloroso, pero mantuvo su compostura y decidió avanzar hacia su habitación.

—¡Saito, espera! —gritó Irukuku.

—¿Qué quieres? —la miró con unos ojos profundos, esto la atemorizó a la chica.

—Quiero disculparme, no tenía idea que esta clase de acciones pudieran causar tanto daño, escuche lo que Louise dijo, sé que de alguna manera te afecto, pero te prometo que haré todo lo posible para...

—Eso ya no importa, lo hecho, hecho está —Saito le sonrió y puso su mano en la mejilla de la joven la cual se ruborizó—.De alguna manera, me cuesta creer que tu forma original sea Sylphid, un dragón.

—¿A-a qué te refieres? —preguntó nerviosa.

—Si todos los dragones, en realidad son hermosas chicas como tu, me hubiera gustado tener uno —esto la sonrojo a Irukuku—.Sabes, para ser tu primera vez, besas bastante bien.

—Saito...

—No te sientas mal por nada, de echo te agradezco, de no haber sido por tí, nunca hubiera descubierto lo que realmente Louise sentía por mi —finalmente dejo el lugar dejándola sola a Iruku la cual por dentro, raramente algo le sucedía, su corazón comenzó a latir agitadamente, y al sentir esto recordó lo que Saito le había dicho hace unos momentos.

''—Tu corazón late cada vez mas fuerte cuando estas con esa persona, eso es amar.''

—Será posible que...

Al decir esto, recordó su beso con el, esto la estremeció, meneo su cabeza de un lado a otro, en signo de negación, pero se detuvo unos instantes para poder simplemente lamerse los labios, seguido mordió su labio inferior, quería otro beso de ese chico.

Tabitha y Louise entraron en una de las habitaciones, hubo un grave silencio durante unos instantes, ambas se sentaron en una mesa, cada vez que la pelirosa quería hablar, la voz se le quebraba pensando en todo lo que dijo, Tabitha comprendía por lo que pasaba Louise, así que ella empezó a hablar.

—¿Tu amas a Saito? —le preguntó.

—Lo amaba, ahora, no se... —dijo ella mirando hacia otro lado evitando tener que ver a los ojos a Tabitha.

—Ya veo...

Se levantó de su silla, y la miro fijamente.

—Hace tiempo, tuvimos una conversación similar, si la recuerdas o no, no me interesa, pero ya te lo he dicho, yo me quedaré con Saito, seremos felices juntos y formaremos una familia—estas palabras hizo que Louise se sobresaltara.

—¿Sigues con esas tonterías?, nosotros ya estamos casados, ¡casados!, entiéndelo —dijo en un tono serio.

—Eso no será para siempre, a este paso lo único que conseguirás, será el divorcio —estas palabras le dolieron a Louise, la cual se levantó de la mesa y se dirigió a la puerta.

—Dí lo que quieras, de todos modos Saito nunca será tuyo, porque juro que lo defenderé a toda costa, el es mio y solo mío —cerró la puerta de un tirón.

Estas palabras de alguna forma la hirieron a Tabitha, ella agachó la mirada, desistió de contenerse y soltó un insulto en voz alta.

—Maldita... —tenía una expresión de furia, frustración y odio en su rostro, esto no era habitual, presiono los puños, y apretó los dientes, se quedo así en el grave silencio que yacía en el lugar.

Ya había iniciado la celebración el el castillo de Gallia, los invitados comenzaron a llegar en carruajes, poco a poco el lugar comenzó a llenarse, los chefs dejaron en una mesa lo que eran los bocados y las bebidas, la sala era muy amplia, pusieron música clasica y la gente comenzó a bailar en pareja, mientras tanto en el piso de arriba las chicas se estaban cambiando, Louise se puso un vestido rosa, como el que llevó hace tiempo, la primera vez que bailo con Saito, pues suponía que esto tal vez le llame la atención, tenía que resignarse a tener que disculparse por lo que dijo, sabía que lo dijo imprudentemente, sin embargo Tabitha iba a permitir que tenga la oportunidad de hacerlo, así que se coloco un vestido azul, con algunos detalles, tenía su toque atrevido, pues este se lo recomendó Kirche, y como su mejor amiga, le hizo caso, Tiffa como se esperaba uso un vestido descubridor, en la parte de su busto, la cual quedaba muy ajustado, ere bastante atrevido, Irukuku se puso el mismo atuendo que uso cuando fueron a rescatar a Tabitha, un traje negro, común pero al igual que Tiffa, ajustado en la parte del busto.Antes de salir Montmorency se colocó en la puerta y dijo en voz alta.

—Bueno chicas recuerden; estamos aquí para divertirnos, pues por algo nuetra estimado amiga, la reina Charlotte/Tabitha, nos invitó, a partir de ahora olvidémonos de todo y divirtámonos —todas apoyaron a lo que dijo, comenzaron a salir, Louise se mantuvo distante de Tabitha, solo se observaron unos instantes, mirándose fijamente a los ojos.

—¡No lo permitiré! — pensaron las dos mientras se observaron.

Continuara...
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MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Lun Nov 12, 2012 10:37 am

Capitulo 4: La fiesta de Tabitha (Parte 2)


Las chicas salieron de la habitación en grupo al mismo tiempo que los chicos aparecieron, se toparon frente a frente ambos grupos, al igual que ellas, los hombres se cambiaron en una de las alcobas, todos con ternos elegantes y bien presentados excepto uno de ellos y ese uno era nada mas que Saito, el único cambio que tenía era la capa de Chevalier la cual estaba sucia y con señales de que no se la ha lavado desde hace tiempo esto provoco un disgusto entre Guiche el cual presumía su resplandor haciendo unas poses ridículas mientras decía con un acento de poeta.

—¡Oh señoritas, están todas bellas, pero solo una es la que enciende mi corazón y esa preciosa flor se llama Montmorency! —al decir esto ruborizó a la rubia pero al mismo tiempo que lo ignoro volteando el rostro, esto lo dejo en blanco al chico.

—Ya Guiche tranquilo —dijo Saito poniéndole la mano en el hombro, se acercó y le susurró—.Recuerda que habrán bastantes chicas de familias ricas y poderosas a las cuales podrás conquistar.

Al decir esto, le guiño el ojo animándolo al joven, Montmorency sospechó de lo que tramaban y decidió no perderlo de vista así que cuando bajo este disimuladamente lo siguió.Kirche tomó la atención y dijo.

—¡Ah, que lastima!, no tengo pareja —se puso el antebrazo en la frente, posando como una triste señorita, no era de esperarse que ya el grupo de chicos estuvieran atrás de ella, esta solo rió con gusto y bajo seguida de estos.

Los demás bajaron, Saito se quedo arreglándose un poco mas, Tiffa e Irukuku estaban platicando mientras Tabitha y Louise se encontraban frente a frente, observándose como dos tigresas que defienden su alimento, un rayo salió de sus ojos chocándose entre sí, era absoluto la reñida rivalidad que se mantenían. Después de unos minutos Saito salió, estaba sin camisa, con su pantalón desabrochado mostrando su ropa interior la cual estaba bajada, este se encontraba mojado, el cabello lo tenía húmedo, y pequeñas gotas se deslizaban por su abdomen haciendo que su torso se lo vea lubricado, se rascó la parte posterior de su cabeza con una media sonrisa, riendo falsamente.

—¿Hey, alguien sabe como lavar una mancha de...¿Chicas? —las observó extrañado.

Tiffa, Louise e Irukuku se sonrojaron al verlo, quedando con los ojos redondos y blancos como luna, con una expresión de sorpresa.

—¡Saito!, ponte algo encima ¡perro idiota! —gritó Louise señalándolo.

—S-Saito-san, p-por fa-favor podría cubrirse —Tiffa estaba roja, se tapó los ojos.

Irukuku sin darse cuenta, le salió sangre de la nariz, se tapó antes que alguien lo notara y salió corriendo del lugar.Tabitha lo observó y no dijo nada.

—¿Eh?, ¿qué les pasa? —preguntó confundido.

—¡Ponte algo! —le ordenó Louise.

—Ya...está bien, pero no hagan tanto alboroto —se entró y cerro la puerta de su habitación.

Louise y Tiffa suspiraron, Tabitha seguía con su expresión pero luego dijo en voz callada.

—Sexy —se sonrojo.

—¿Así esta mejor? —volvió a aparecer Saito, esta vez llevaba su clásico buzo azul con detalles blancos, separado en forma de chaqueta revelando la camiseta blanca que llevaba por dentro, tenía una toalla en la cabeza, se estaba secando.

—Si —contestó Louise con los ojos cerrados y con una cara de furia.

Saito suspiró y se acercó a Tabitha.

—Tabitha —se puso frente a ella, esta lo miró

—¿Si? —preguntó.

—Eh...¿quisieras...?, ehm, ¿bailar conmigo? —se frotó la nuca al decir esto.

Un pequeño rubor apareció en las mejillas de la joven, esta la miró a Louise la cual los observaba con una expresión de sorpresa, Louise la miró a Tabitha con una cara de pocos amigos.

—Maldita...—apretó los dientes y los puños, sabía que ella ganó la primera ronda.

—Lo siento, no puedo —dijo con un tono frío.

—¡¿Ah?! —dijo Saito sorprendido.

Tabitha por lo baja que era, tubo que pararse de puntas para poder susurrarle algo en el oído de Saito el cual se tubo que agachar un poco para poder oír.

—Es el momento índicado para que resuelvas las cosas entre tú y Louise, ve con ella e invítala a bailar —recobró su compostura.

—Pero yo quería bailar conti...

Ella meneó la cabeza en señal de negación, se retiró del lugar pero antes, pasó alado de Louise susurrándole unas palabras.

—Aprovecha la ventaja —esto la sobresaltó a la joven.

Quedando solo ellos dos, no se podían ver a los ojos, lo intentaban pero al momento se volteaban con un rubor en las mejillas, Louise tenía que dejarse juegos y pedir disculpas si verdaderamente no quería perder a Saito, tomó aire, y se acercó al joven.

—S-Saito..yo..yo te quie...quiero pedir... —dijo con voz entrecortada de lo nerviosa que estaba.

Saito alzó una ceja y lo miró de forma rara.

—¿Me quieres pedir? —preguntó.

—Te quie...quiero pedir...¡Disculpas! —gritó finalmente, de alguna manera Saito no podía creer lo que escuchaba, por primera vez Louise se disculpaba ante el, todas las veces o ella terminaba molesta o no se atrevía a decirlo, por dentro sentía unas ganas de restregarle todo en su cara en aquél momento, pero se contuvo y respondió con una voz pacífica.

—Disculpa aceptada —lo pronunció con un tono frío y con los ojos cerrados, esta simple respuesta la molesto a Louise.

—¡Perro idiota! —gritó sonrojada y seguido lo beso a Saito, puso sus brazos alrededor de su cuello y casí tumbándose encima de el, se apoyó en su pecho, unas cuantas lagrimas salieron de su ojos, ocultó su rostro y dijo en un tono infantil—. ¡Idiota, idiota, Saito...eres un idiota!.

Comenzó a dar golpes suaves en su pecho, este sonrió y con su mano le alzó el rostro, quedando frente a frente, acarició su mejilla, Louise solo miró fijo a los ojos.

—Louise, ¿qué parte que te quiero a ti...y solo a tí, no entiendes? —estas palabras le hicieron sollozar a la joven.

—Saito...

—Louise...

Rompieron el momento con un tierno beso, ambos volvieron a probar sus labios, hace tiempo que no se besaban de esta manera, Saito la abrazó a Louise haciendo mas intenso el beso, está dejo escapar un gemido mientras dejaba caer sus brazos rendida, se sentía totalmente poseída por el, cerró lentamente los ojos dejándose llevar por el momento, dejándose llevar...por ese beso mágico.

Un nudo se le formó en la garganta, le ahogaba la tristeza, un inmenso llanto fue oprimido y escondido en su corazón, cerró los ojos lo mas que pudo pero no podía, todo ese esfuerzo por nada...una lagrima se escapo de su ojo, se deslizó por su mejilla, antes de que pudiera caer, colocó su mano para que esta cayera en la palma, la observó por unos instantes, y luego cerró la mano formando un puño el cual apretó con todas sus fuerzas, una expresión de tristeza se formo en su rostro, agachó la mirada y tomo aire, Tabitha supo que por mas que aparentara Saito nunca sería suyo, era su amor imposible. Decidió no recordar mas y se retiró de la esquina por la cual se escondió y observó aquella reconciliación entre Saito y Louise.

—¿Por qué?...

Ambos bajaron a la fiesta tomados de la mano con una sonrisa en sus rostros, no se decían nada su mirada bastaba mas que para entender lo mucho que se querían, de repente, una música sonó y la gente bailó.

—Esa es... —dijo Saito.

—La canción...—continuó Louise

—Que pusieron aquella vez, en ese baile hace tiempo —recordó el joven.

Louise le extendió la mano y este la tomó, bailaron juntos a gusto aquella canción que sonó aquella noche en la que ambos comenzaron a sentir afecto hacia el otro. Tabitha los observó de lejos, esto le dolía de alguna manera pero iba a demostrar emoción alguna, lo oprimió nuevamente, no quería ver a nadie, así que sin llamar la atención se dirigió al balcón, Saito la vio y sospecho de lo que tramaba así que decidió seguirla.

—Espérame un momento, tengo..que hacer algo —se soltó de Louise y siguió a Tabitha.

—¿A dónde vas? —preguntó Louise.

—No me tardo —respondió.

La joven se quedo con una expresión de disgusto, pero no quiso amargarse y se dirigió a la mesa de bocados a comer algo.Saito caminó por los oscuros pasillos y llegó ante una puerta de vidrió, sin hacer ruido, sigilosamente entró, y vio a Tabitha sentada en el barandal del balcón, con las piernas recogidas y observando con una cara de seriedad.

—Ahm...¿Tabitha? —dijo Saito.

—¿Qué quieres? —se dio cuenta de su presencia pero poco le importó.

—Nada solo que te vi que vinistes acá y....

—Vete —dijo sin mirarlo.

—¿Qué te sucede? —preguntó algo molesto.

—Quiero estar sola —respondió con voz baja.

—Somos amigos, puedes confiar en mi, pero veo que no hay caso —se dirigió para salir del lugar.

Tabitha de alguna manera sabía que era el momento de hablar, y no callar mas.

—Espera.

—¿Qué?

—¿Por qué me pediste bailar hace un momento?

—Este..fue porque.. —se sonrojó.

—Fue porque querías causarle celos a Louise, y sabías que yo no le caigo bien a tu esposa, así que pretendiste utilizarme —dijo molesta.

—Jamas, si yo quisiera causarle celos a Louise, ya lo habría echo, yo te pedí bailar, porque...¡quería bailar contigo!

Tabitha se sorprendió al escuchar esto, no soportaba mas, todo ese dolor oprimido, todo esa frustración iba a explotar.

—¿Por qué? —susurró.

—¿Qué?

—¡¿Por qué?! —gritó en una llanto—.Porque tienes que ser así, en los momentos mas tristes, tienes que sonreír, en esos momentos serios tu no pierdes el humor, en los momentos de decir la verdad, dices la verdad...¿Por qué...Louise te tiene y no yo? —escondió su rostro entre sus rodillas, y se acurrucó mas, solo para romper a llorar.

—Tabitha... —se sentía mal por ella, creyó que con todo, los sentimientos de Tabitha cambiarían, pero se equivoco, no quería hacerla sentir mal, así que se acercó a ella, y la abrazó—. No te sientas mal, no llores, esa no es la Tabitha que quiero.

Alzó su cabeza, y se soprendió ''¿La Tabitha que quiere?'', ¿qué quiso referirse con eso?, no querían pensar, esas palabras le animaron bastante, ella sintió el calor del chico en su cuello, esto la hizo estremecer, cogió su mano y se separó, se levantó quedando frente a frente con el, lo miró a los ojos, este no sabía que tramaba.

—Saito...mi Ivaldi —susurró.

—Tabitha...mi Lew —susurró Saito.

Esto la sonrojo a la chica, le robó las palabras de la boca, no sabía como responder, de algún modo no podía seguir poniendo su seriedad como bloqueadora de emociones, esas ganas por besarlo era irresistible, pero sabía que sus acciones tendrían consecuencias así que, conteniéndose lo mas que pudo, lo miro fijo a los ojos parándose de puntas, le dio un beso en la mejilla, esto lo sorprendió a Saito, el cual la miro sin nada que decir, ella lo observó y finalmente antes de retirarse le dijo.

—De algún modo, tú, serás mio...

—Tabitha...

Ella se fue del lugar dejándolo solo a Saito el cual tenía su mano en su mejilla, estaba confundido, por un momento dudo de sus sentimientos por Louise, y su corazón comenzó a latir cada vez mas rápido, sus ojos estaban perdidos en la imagen del recuerdo de Tabitha, pensó en ella, y no como una amiga...

Continuara...
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MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Lun Nov 12, 2012 10:37 am

Capitulo 4: La fiesta de Tabitha (Parte 3)


Saito regresó a la fiesta algo anonado después de lo sucedido con Tabitha, aún le era difícil creer en las palabra que le dijo.

—''De algún modo tu, serás mio...''

Al recordar esto se ruborizó, colocó su mano en la mejilla donde ella le había dado un beso y caminó por los pasillos muy pensativo, una vez regresó a la sala donde la gente aún seguía bailando, se acerco a la mesa de bodas para poder comer algo.

—Sera posible que... —se vio interrumpido al sentir que alguien le jalaba su chaqueta, volteó y era Louise, la cual miraba con una sonrisa, algo raro.

—¿Por qué tardaste tanto? —preguntó extrañada.

El joven la miro fijo a los ojos, aún así se encontraba totalmente en las nubes, y solo susurró con una voz muy suave:

—Tabitha... —dijo sonrojado, observando totalmente la palma de su mano.

—¿Dijistes algo? —preguntó Louise.

En eso Saito reaccionó volviendo en sí, respondió algo alarmado.

—¡Ah!..no...no es nada —dijo sorprendido.

—¿Seguro? —se acercó a Saito, tanto así qu este tubo que hacerse para atrás.

—Si...tranquila...ehm...

—¿Terminamos de bailar? —propuso con una sonrisa.

—Si —afirmó.

—Esta bien —extendió y mostró su mano, Saito la miro con una cara distraída, estaba perdido entre sus pensamientos, aún así la tomo y comenzaron a bailar elegantemente.

Louise lo miraba con un rubor, perdida en el azul de sus ojos, ella lentamente y algo avergonzada, acomodó su cabeza en el pecho de Saito, bailaban muy apegados, ese momento era perfecto, nada lo podía arruinar. Aún así pensativo el joven volvió a la realidad y se dio cuenta de lo especial que era este instante para su ella , miro su mano izquierda y observó el anillo que llevaba puesto en el dedo anular, signo del matrimonio con su amada, consciente de que ahora no podía darse el lujo de ser cariñoso con otras chicas, aparte que sería muy mal visto, lastimaría a Louise y eso es algo que jamas se perdonaría.

—Louise... —acarició el cabello de la joven.

—Saito, tengo la suerte de tenerte —dijo con un tono suave y cariñoso.

—¿Huh? —de repente le vino a la mente las palabras de Tabitha.

—¿Por qué...Louise te tiene y yo no?.

Cerró los ojos un momento, por mas que intentaba no podía sacarse la imagen de la joven de cabellos azules, aquella chica de lentes, callada y tranquila, mago tipo línea, destacada en la academia, muy bien reconocida por sus habilidades, recordó que a los pocos días de haber llegado a este mundo, sintió curiosidad por conocer a Tabitha, pero nunca tubo la oportunidad de tener una conversación con ella, de alguna manera se ponía nervioso, siempre se encontraba leyendo, bajo un árbol, en su habitación, en las salas de comer, siempre estaba leyendo. Hizo memoria también de aquel momento en que era de noche y Louise le había encargado que lavara sus prendas, mientras regresaba a su habitación pudo verla a la joven sentada en una silla, tenía la puerta de su alcoba abierta, y ya se encontraba vestida para dormir. Saito supo en ese instante que era el momento, dejo la lavacara con la ropa en una lado, se bajo las mangas de su buzo, tomando aire se apoyo en el filo de la puerta, Tabitha dejo de leer y lo observó confundida.

—¡Hola! —dijo alzando la mano en señal de saludo.

—¿Qué quieres? —preguntó ella, cerrando su libro un instante.

—Ehm, solo quería... —tartamudeó.

—Si ya terminaste, me voy a dormir —la joven se levantó de la silla se acomodó su prenda.

''Agachó la cabeza, sabía que solo hizo el ridículo haciendo esa repentina presentación, tenía que haber pensado en un mejor momento que pudiera conocerla''

—Espera —dijo con un rubor.

—¿Qué sucede? —preguntó, volteando para verlo.

—Ehm...p-podrías..¿q-quitarles las g-gafas por un momento? —se puso rojo al preguntar esto.

—¿Para qué? —preguntó extrañada.

—S-solo...hazlo —dijo avergonzado.

''Tabitha lo miro confundida, no sabía que pretendía , pero de todas formas se quito los lentes suavemente, para Saito ese momento fue en un estado cámara lenta, el rostro de la joven sacándose las gafas dejando ver su bello rostro, con tan solo mirarla se avergonzaba, parpadeó lentamente, no se lo podía creer, que una chica tan callada, tan tranquila y tan fría pueda esconder bajo un objeto tanto vigor''.

—''Wow, es demasiado linda'' —pensó sonrojado.

—Ya lo hice, ahora...me voy a dormir, por favor retírate —dijo en voz baja.

—Ahm...si —Saito retrocedió para Tabitha pudiera cerrar la puerta de su habitación, antes le dijo por último.

—Buenas noches —sonrió.

—Buenas noches —correspondió.

Abrió sus ojos para volver a la realidad y no recordar tanto, pero su mente solo pensaba en ella. Mas allá por la puerta de salida, estaba Tiffa e Irukuku quienes miraban a esta pareja.

—Saito y Louise son muy apegados como pareja ¿no crees? —dijo con una sonrisa, esto le incomodo a la joven.

—Hasta ahora Saito la ha pasado solo con Louise y no he podido ni siquiera hablar con el ¿nee? —se deprimió.

—¿Te pasa algo? —preguntó extrañada.

—No no es nada —sonrió alegremente—. ¿Huh?

—¿Qué pasa? —volvió a preguntar.

—Mira —señaló con su dedo indice.

Resultaba ser una persona la cual había entrado sin autorización y encima estaba encapuchado, se veía unos cuantos mechones de pelo rojo, la oscuridad evitaba ver su rostro, este caminó rápido sin llamar la atención de nadie, de lo cauteloso que estaba no se dio cuenta y al pasar entre Irukuku y Tiffa las empujo bruscamente provocando la rabia en la joven.

—¡Hey!; mas cuidado ¿nee? —reclamó

—¿Tu conoces a la reina Charlotte? —preguntó ignorando el reclamo anterior.

—¿Te refieres a Onee-sama? —preguntó confundida.

—¿Onee-sama?, ¿eres su hermana —volvió a preguntar.

—Si — afirmó con una sonrisa.

—Que bueno —dijo con una voz maliciosa, rápidamente se quito la capucha revelando su aspecto físico, un joven de unos diecisiete años, pelo rojo oscuro, portaba unas vendas en ambos antebrazos, una camisa sin mangas negra, y unos pantalones de tela sujetados por un trozo de cuerda, estaba descalzo. Tomo a Irukuku por detrás, la agarro del cuello con su antebrazo y con su mano libre colocó un cuchillo cerca de su garganta.

—¡Ah! —gritó asustada.

—¡ Cállate! —gritó enojado—¡Que nadie se mueva, un paso en falso y la mato!.

—¡Ah! —gritó la gente.

—Quiero que se aparezca la reina Charlotte a defender a su hermana, si es que agallas es lo que tiene, aunque sea preséntate ahora mismo para salvar la vida de tu familiar —rió maliciosamente al decir esto, de repente Saito desenvaino su espada y se decidió en atacarlo, este retrocedió aún con Irukuku y acerco el cuchillo muy cerca de esa área delicada, mientras ella hacia el esfuerzo por librarse—. ¡Tonto, atácame y verás de lo que soy capaz!.

—Maldición —se quejo—. Irukuku, ¡resiste!

El atacante comenzó a reirse, miró a todos lados esperando la aparición de Tabitha, pero ella aún no daba su presencia, cosa que lo molesto e insistió aún mas en quitarle la vida a la joven.

—Vuevlo a advertir, sino aparece Charlo...

—No te atrevas a pronunciar mi nombre con tu sucia boca, desgraciado —un grupo de estacas de hielo se dirigieron hacia este el cual tubo que soltar a la chica para poder esquivar los ataques.

—¡Ah!, maldita —lanzó su cuchillo hacia la joven, pero este fue desviado por Saito, el cual cubrió a Irukuku y la cargó llevándola detrás de unas mesas que fueron tumbadas durante la salida de la gente por el pánico, la sala estaba completamente vacía solo se encontraba ellos.

—¿Estas bien? —preguntó Saito acariciando la mejilla de la joven—. Por un momento creí que te íbamos a perder...

—Si... —Irukuku lo miró a los ojos con un sonrojo.

—Me alegra, ahora quédate aquí —le ordenó, se levantó y brinco la mesa, de un impulso desenvaino su espada y se propuso a atacarlo.

—Tonto...¡Lllamareus ardai! —lanzó unos cuantos cuchillos los cuales Saito desvió con su arma pero estos solo eran una distracción para que pueda recibir una enorme llamarada que se dirigía hacia el.

—¡Ah!, Derl, ¡absorbela! —puso su espada, que por cierto el poder de Derflinger que yacía en las runas se transmitió hacia el arma, haciendo que al tener contacto con el ataque de fuego esta la disminuiría a una simple ascua—. Otra vez me salvaste amigo, ¡Ah!.

Corrió hacia este el cual sacó un cuchillo y con la fuerza suficiente aguantó la estocada de Saito, comenzarón a batallar hasta que el mago de fuego le retiró la espada y lo golpeó justo en la boca del abdomen provocando un serio daño.

—No luchas nada mal, pero te falta práctica —dijo alardeando, la lanzó un cuchillo suavemente el cual Saito agarró y lo miró confundido—. Toma, peleemos cuchillo a cuchillo ¿te parece?.

Las runas en la mano de Saito brillaron, y este comenzó a darle buenos ataques los cuales esquivó con cierta difcultad, después de unos cuantos esquivos, en una ataque descuidado le hizo una cortada en la pierna haciendo que el pelirojo se arrodillara, y en un golpe final le clavara su propia arma en el pecho derecho.

—¡Ah!...como...es...posible —se trató se sacar el cuchillo pero el dolor era muy intenso.

—Laguz Water Iza Hagalaz...¡Javelín! —susurró el hechizo y de pronto un enorme pedazo de hielo en forma de estaca se dirigió velozmente hacia el enemigo el cual ya estaba derrotado, solo pudo cerrar sus ojos y esperar recibir el impacto pero justamente la gran estaca de hielo se detuvo casi a un centímetro de su pecho.

—¿Qué...pasó? —se preguntó sujetando el mango del cuchillo incrustado.

—Responde, ¿cuáles eran tus intenciones de venir y provocar este alboroto? —se acercó hacia este, Saito guardo su espada y también se aproximo, ya no había peligro.

—Mi...m-mision era...asesinarte...pero he fallado —dijo entre gemidos de dolor—. Tu... asesinaste a nuestro verdadero rey...Joseph.

—Así tu eres otro de los rebeldes que están en contra de la familia real de Gallia, Joseph estaba pudriendo cada vez mas a este país, su muerte fue el inicio de una nueva era en este reino —dijo en un tono frío.

—Te...equi...equivocas...si te hubieras...puesto del lado de nuestro rey, hubiéramos podido conquistar Tristain, así poder expandir nuestro...te...territorio —la sangre se les escapa por cada palabra que pronunciaba.

—Lo siento, pero tendrán que aceptarme como su reina, cueste los que les cueste... —cerró los ojos y bajo su bastón.

—¡Nunca! —gritó, en un movimiento rápido se sacó el cuchillo que tenía clavado y lo lanzó hacia Tabitha la cual había bajado su guardia. Ella vio como lentamente el arma se aproximaba hacia ella, cerró sus ojos esperando ese impacto.

—¡Tabitha! —gritó Saito, se acercó a ella y la abrazó recibiendo el ataque en su espalda—. ¡Ah!


—¡S-Saito! —susurró al ver al joven desplomarse encima de ella, escupiendo sangre, Tabitha lo contuvo lo mas que pudo—. Esto no puede ser posible, S-Saito no puede morir....¡No!.

El joven se mantenía sorprendido, sentía como su vida se apagaba cada vez mas, sus fuerzas se debilitaban, las runas en su mano dejaban de brillar....este podría ser su fin...

Continuara...
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Saito de Charlotte
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MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   Lun Nov 12, 2012 10:38 am

Capitulo 5: ¿Un nuevo amor?


Tabitha contuvo en sus brazos lo mas que pudo a Saito, lo aguantó para que no se desplomara encima de ella, un nudo se le hizo en la gargante, incapaz de poder gritar, de poder...llorar. Ella abrazó al chico y le susurró en el oído antes de dejarlo caer suavemente al suelo.

—Lo siento... —con una mano agarró el mango del cuchillo incrustado y lo sacó con fuerza.

—¡Ah! —grito adolorido el joven quien ya no sabía ni donde estaba.

Tabitha se posicionó, sus lentes reflejados por la luz impedían ver sus ojos, pero bastaba con presentir que ella estaba por dentr, bastante furiosa, presionó el mango el cual sostenía con su puño que apretó el cuchillo ensangrentado que goteaba sucesivamente.

—Irukuku...llevate a Saito de aquí —dijo, la joven se sorprendió, nunca había visto a Tabitha de esa manera, pero tenía que hacerle caso.

—¡Saito! —brincó la mesa en la que se ocultó y corrió donde yacía el cuerpo del moribundo chico.

El otro, notó lo que tramaba así que lanzó una bola de fuego, pero está fue apagado cuando Tabitha lanzó al aire el cuchillo y haciendo varios movimientos con su bastón, hizo una estocada hacia adelante recitando un hechizo, el cuchillo fue impulsado por una corriente de aire que acompañada por varias estacas de hielo, se dirigieron hacia el mago cual estaba sentado. El cuchillo se clavó en la boca del abdomen, las tres estacas restantes; una en la pierna, otra en el pecho izquierdo y la última en el brazo. Tabitha al tener exito con su ataque caminó hacia el lentamente, alzó sus bastón y susurró.

—Laguz Water Iza Hagalaz —un enorme trozo de hielo se formó encima de ella, cambió su trayectoria dirigiéndose hacia el mago—. ¡Javelín!.

—¡Espera! —gritó Saito.

Tabitha detuvo el ataque justo a unos centímetros de que llegara al pecho, volteó y lo miró al joven quien era cargado con dificultad por Irukuku.

—¿Qué sucede? —preguntó como si nada.

—No te ensucies las manos con esta basura....no lo mates...esa no es la Tabitha que quiero... —una gota de sangre se escurría por sus labios y deslizándose por su barbilla, el joven tenía los ojos semiabiertos pues el dolor lo asfixiaba.

—Saito... —susurró sonrojada, ¿la Tabitha que quiere?, ¿qué quizo referirse?, volvió a mirar al moribundo que tenía al frente, bajo su bastón deshaciendo el ataque mágico—. (...).

—No importa si me matas o no, tarde o temprano el pueblo se va a revelar contra la familia real, sucederá lo mismo que en Albion, la única diferencia es que nosotros si tendremos exito.... —se recostó extendiéndose en el suelo—. Larga vida a Joseph, nuestro único y verdadero r-rey...

Cerró los ojos para poder fallecer, Tabitha ignoró esto y se acercó a Saito.

—Es hora de llevarte con un médico —le puso la mano en la mejilla, esto le incomodó a Irukuku, quien solo hizo una mueca de asco.

—Onee-sama, llevemos a Saito rápido ¿nee? —propuso interrumpiendo el momento.

—S-Si —dijo Tabitha.

—Gracias... —sonrió el joven a ambas chicas, Tabitha se acercó y colocó su brazo alrededor de su cuello para poder hacerle apoyo a Irukuku quien lo cargaba del otro brazo, agacho la mirada, tratando de clavarla contra suelo, estaba sonrojada.

—No...no es nada —susurró.

Caminaron hasta la puerta, saliendo de la sala, que ya estaba destruida, en el instante que inicio el ataque, los guardias evacuaron a todos del sitio, incluyendo a Louise y los demás, pues estos desconocían que eran nobles y podían servir de ayuda. Al abrir la puerta, los guardias ayudaron a Saito, Tabitha les ordenó que lo lleven con un medico, estos sin demora cumplieron la orden. Tabitha e Irukuku siguieron a los guardias, pero a un paso lento, la noche era esplendorosa, un relajante aire se presentía, lastima que se haya tenido que arruinar la fiesta en un clima como este.

—Onee-sama, dime la verdad....¿A ti...a ti te gusta Saito? ¿verdad? —se puso las manos atrás y disimulo ver a otro lado.

—¿Por qué preguntas? —dijo casi ignorándola.

—Pues de la manera en que lo tratas (...) —respiró profundamente, esto no iba a llegar a ningún lado.

—El ya tiene esposa, ya tiene una herencia familiar, los Vallière confían en que Saito haga feliz a Louise, su corazón ya no tiene lugar para nadie mas... —se entristeció.

—Onee-sama, eso no importa, lo que realmente importa es lo que sienta la persona, puede que este casado, pero si de algún modo ya no siente amor por Louise, nadie lo puede obligar a estar con alguien que no quiere —explicó.

—¿A qué quieres llegar? —preguntó.

—El punto es que... —se acercó, la abrazó, como ella era alta, Tabitha no pudo resistirse, y la acercó contra su pecho—. Que si realmente, amas, a ese chico, no te rindas, tal vez Tiffa, Henrietta, Siesta y todas las demás hayan perdido ya las esperanzas de poder estar con el, pero tu...tu eres mi Onee-sama y no aceptaré que te rindas sin antes luchar, además ¿no crees que ya es tiempo de poner los huevos?, Gallia tal vez necesite un rey.

Irukuku le sonrió alegremente, Tabitha se ruborizó, sabía a que quería llegar y esto le avergonzó, pero sin quitar su fría expresión le dijo:

—Un hijo a estas alturas, es mucho, todavía tengo quince años y aunque en dos meses cumpla los dieciséis...no creo que este lista —miró hacia su izquierda esperando para no tener que verla a los ojos.

—Gallia necesita un heredero al trono, ademas ¿no estas lista?, Onee-sama mirate —esto le sonrojo a Tabitha, quería insinuar que ella ''tenía'' lo que se necesitaba.

—(...) —agachó la mirada, Irukuku se acercó a ella y le puso las manos en los hombros.

—Onee-sama, ve con el, yo me iré con los chicos, les explicaré lo que paso, de seguro deben estar muy preocupados —dijo con una voz alegre.

—Iru...Irukuku....gr-gracias —levantó la mirada.

—De nada, Onee-sama, ahora ¡ve! —le dijo, ella se retiró—. (...)

De algún modo, Irukuku se sentía bien y mal, aunque ella quiera a Saito, no se atrevería a poner su felicidad por encima de la de su amada hermana, ella la quería mas que a su propia vida, y si la lastimara, no se perdonaría jamas. Agachó la cabeza ocultando su mirada con su pelo, unas lagrimas se deslizaron entre sus mejillas, sus verdes y bellos ojos se pusieron cristalinos, su respiración se volvió caliente, sentía sus labios frío, se abrazo a si misma, un helado aire le erizo, y lo único que le calentaba eran sus lagrimas de tristeza.

—Saito, la herida que tienes es muy profunda, haré todo lo posible por cerrarla, la sangre que has perdido fue mucha, no es sorpresa que tal vez hayas delirado o tenido alguna ilusión —sacó de su maletín, un frasco con un contenido extraño, era algo color piel pero parecía pegajoso, y unas pinzas—. Esto dolerá un poco.

—Disculpa, pero, ¿qué va a hacer con eso? —preguntó Saito asustado.

—Oh nada, solo tengo que tirar este líquido y vertirlo en tu herida, meter las pinzas y reformar la piel para que quede como nueva —explicó.

Saito puso una cara de miedo, y se trató de mover para que no se acercara este, en ese llegó Tabitha.

—¡Tabitha!, ayúdame, por favor —dijo con un tono cómico.

—No te mueves, si te sigues moviendo así es posible que te haga otro hueco —esto lo asustó mucho mas a Saito.

—Saito, quédate quieto —dijo seria.

El doctor aprovechó el lapso que Saito estaba distraído y le regó el líquido en la herida provocandole un gran dolor.

—¡Ah! —gritó adolorido.

— (...).

Pasaron los minutos, el médico ya había cicatrizado la herida de Saito, ya vendado y recostado sobre un gran cama, profundamente dormido, Tabitha lo observaba, desde una silla no tan lejos, leía un libro, cuidándolo al chico, pero por mas que trataba de concentrarse en su lectura, cada vez cerraba su texto, para poder ver al joven quien reposaba.

—Saito... —se acercó a el lentamente, temerosa que el chico despierte, se acercó y le puso su mano en su mejilla, lo contempló por unos instantes.

—¡ Déjenme pasar! —se escuchó una voz—. ¡Explosion!

Tabitha rápidamente volvió a su compostura, las puertas de la habitación se abrieron bruscamente abriendo paso a una nube de humo, los guardias se los vieron caídos con los ojos echos espirales, Louise corrió rápidamente hacia la cama donde se encontraba Saito, y se lanzó contra el.

—¡Saito! —gritó Louise lanzándose contra el—. ¡Idiota, idiota, idiota!, ¡perro idiota.

—Louise.... —Saito se conmovió, ella solo sollozó con un rubor en sus mejillas, el la abrazó contra si, y acaricio su pelo suavemente—. Me alegra que estes aquí.

—(...) —Tabitha se levantó y salió del lugar, no quería ser ese alguien de mas, pero sin que se diera cuenta, una lagrima escapo de ella, solo cerro sus ojos bloqueando el salir mas lagrimas, y caminó tenuemente hasta la puerta, procedió a salir pero se quedo unos instantes viendo por el filo de la entrada a la habitación.

Saito le levantó el rostro a Louise, quedándose viendo fijamente, cerró sus ojos y le dio un beso en los labios, ella se quedo sorprendida, pero correspondió a la acción colocando sus brazos alrededor del cuello del joven, este se levantó un instante para poder recostar a Louise en la cama, se tumbo encima de ella, y con algo de verguenza, le retiró la capa y seguido le desabrochó la camisa, deteniéndose en la boca del abdomen, dejando ver sus pequeños pechos escondidos detrás de un sostén naranja con un diseño de flores, Saito no podía contenerse, era demasiado para el ese momento; con algo de inseguridad continuó a devorarle el cuello a besos.

—Saito...es...espera.. —Louise no podía negarlo; eso se sentía bastante bien, un gemido se le escapo.

—Louise —el chico prosiguió, Louise lo separó un instante para poder volver a probar sus labios, ambos estaban totalmente concentrados, su respiración se hacía cada vez mas calurosa, y solo se dejaban llevar por esa pasión que los poseía.

Tabitha los observaba desde el filo de la puerta, sus ojos cristalinos no podían soportar las ganas de sollozar, pero se contuvo y solo cerró la puerta, tan silenciosamente que ambos no se percataron, caminó a pasos suave por el oscuro pasillo, agachó la cabeza y escondió su mirada con el cerquillo de su cabello, se detuvo; necesitaba pensar. Mientras tanto Saito, estando encima de Louise, comenzó a jadear y a sudar, la joven lo miraba sonrojado, la cual estaba igual, y retirando sus brazos del cuello del chico, los dejo caer tenuemente sobre la cama, quedando extendida, le miro con una sonrisa y le susurró.

—Saito...te amo —dijo con los ojos entreabiertos.

—Yo también.... —de repénte su mente se bloqueó, olvido que la chica que estaba ahí era su esposa, era Louise, y respondió en una voz tan baja que parecía un susurro—. Tabitha...

—¿Qué? —preguntó la joven confundida, juraba el no haber escuchado su nombre.

—¡Nada! —el joven se percató de lo que había dicho, enseguida se levantó con una mirada de duda, se alejo retrocediendo de Louise quien lo miraba extrañada.

—¿A dónde vas? —preguntó, levantándose un poco.

—Ne...necesito tomar algo de aire —el chico estando solo con su pantalón, descalzo y con el pecho descubierto, solo decorado por las vendas que recorrían desde la herida a su espalda, como la cuerda que sujeta su espada, la venda se extendía verticalmente, el joven retrocedió hasta salir, se apoyó en la puerta y suavemente se dejo caer sentado, escondió su rostro entre sus rodillas, y comenzó a sollozar—. ¿Por qué?, ¿por qué dije eso?, no puede ser posible que...

De repente escuchó un llanto, fue guiándose por el sonido, no podía tener una vista clara la oscuridad le abundaba y le dificultaba. Cuando siguió caminando, dobló el pasillo y vio a nada mas que Tabitha, quien apoyada en la pared, con la cabeza agachada, volteó solo un poco para ver al joven quien la observaba con una cara de sorpresa.

—¡Tabitha! —dijo alarmado.

La joven se puso frente a el y sin dudarlo se lanzó contra el en un abrazo, el joven no se pudo sostener de nada y cayó con la chica sobre el, ella retiró su bastón dejándolo en el suelo.

—¡Oye!, ¿Qué estas haciendo? —preguntó, levantándose y quedando sentado en el suelo frente a la joven quien estaba igual, ella no respondió, colocó su mano en su mejilla y le dijo en un susurro.

—Saito....Ivaldi —dijo con una expresión fria.

—¿Ivaldi? a que te refie....

El joven fue silenciado cuando Tabitha se acercó hacia el y lo beso, el no pudo reaccionar pues todo fue tan rapido, ella le tomo de las manos sin terminar ese beso, el chico se quedo sorprendido, no sabía si corresponder o detenerse. Tanto ella se apoyó en el que volvieron a caer, ella estaba de nuevo sobre el, sonrojada, prosiguió con la acción, Saito lentamente cerró sus ojos disfrutando aquel momento, extendió sus brazos quienes eran mantenidos en el suelo por las manos de Tabitha, ese momento era bastante raro, ella no quería que pusiera resistencia. Finalmente después de unos minutos, ella se separó de el y se sentó en el suelo volviendo a quedar frente a frente, agachó la mirada y le dijo:

—Saito, yo...te...

—¡Saito! —era la voz de Louise, este le disgustó a Tabitha por completo, ella otra vez interrumpiendo un momento especial, la silueta de la joven tomo forma cuando llegó cerca de una vela sostenida por una repisa de madera apegada a la pared, Saito, aún en el suelo, se alarmó, ella los vió a ambos y sospechó.

—¡Louise! —dijo alarmado.

—(...) ¿Qué haces en el suelo, con Tabitha? —puso sus ojos entrecerrados, sospechaba, pero después de aquel momento en la habitación, le era difícil de creer que el le engañaría, así que no se molestó.

—Oh, ehm...ella...se cayó y la estaba ayudando a levantarse —mintió.

—(...) —Tabitha recogió su bastón y se levantó con ayuda de Saito.

Louise se apego a el con una sonrisa.

—Bueno, bueno...ya regresemos a la cama —le guiño el ojo—. Ya es muy tarde y tenemos que dormir.

—¿En la misma cama? —preguntó exaltado.

—Obvio, estamos casados, ¿no crees que eso hacen las parejas? —dijo con algo de sarcasmo.

—Esta....esta bien, ya te alcanzó, solo tengo algo de que hablar con Tabitha —explicó.

—Esta bien, te espero —Louise le sonrió y se desapareció en la oscuridad.

Ambos se quedaron solos, hubo un grave silencio, Saito le dio la espalda a Tabitha quien solo se mantenía con un rubor.

—Bueno Tabitha, hablaremos luego, yo me tengo que ir a dormir —le dijo sin voltear caminó, pero de repente ella se lanzó contra el, abrazándolo por atrás y apoyando su cara contra su hombro, le rodeo con sus brazos el pecho, y le susurró en el oído

—Te amo... —finalmente dijo su declaración, aquellos sentimientos oprimidos, fueron liberados en un susurro, Tabitha no pudo evitar sonreír.

—¡Oh! —se le agrandaron los ojos.

—Buenas noches —le volvió a susurrar esta vez dándole un beso en la mejilla, se separó de el y continuó a una dirección opuesta, desapareciendo en la oscuridad.

Saito recordó cuando hablo con ella en el balcón, recordó cuando ella se le acerco y le beso en la mejilla, esta vez fue diferente, solo volteó para ver el caminó por el que tomo la joven al irse, se tocó la mejilla que fue besada, y se sonrojó, pensando en lo que sucedió, ¿será que habrá desarrollado....

¿Un nuevo amor?....


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MensajeTema: Re: Escoge... (Zero no Tsukaima)   

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Escoge... (Zero no Tsukaima)
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